El hombre entrópico: la variante de Chronos
El hombre entrópico
Asunto: Dr. Aris Thorne // Proyecto: La variante Chronos
ENTRADA DE REGISTRO: DÍA 0
Me llamo Dr. Aris Thorne. Tengo treinta y dos años. Según mis densitometrías óseas y mi salud cardiovascular, tengo ochenta y cinco. El síndrome de Werner ha sido un acelerador de pacientes, arrastrándome hacia la tumba desde la pubertad. Hoy, eso se detiene. El suero Chronos está activo. Es hora de volver atrás.
ENTRADA DE DIARIO: DÍA 7
Es milagroso. El ardor artrítico en mis nudillos desapareció. Las canas de mis sienes se retiran como una marea. Me miro al espejo y veo al hombre que debería haber sido hace cinco años. Mi energía es inagotable. Pasé cuatro horas reorganizando los datos de laboratorio sobre la regeneración de telómeros. Me siento... como nuevo.
ENTRADA DE DIARIO: DÍA 14
Algo anda mal. Me desperté esta mañana y no recordaba el código de acceso al laboratorio biológico de Nivel 3. Un código que he usado a diario durante seis años. Tuve que buscarlo en mi cuaderno. Físicamente, parezco de veinticinco años. Mi piel es elástica. Mi visión es perfecta. Pero mi memoria reciente se siente borrosa, como un sueño al que me cuesta aferrarme. Es como si al borrar la edad de mis células, borrara la experiencia que albergaban.
ENTRADA DE DIARIO: DÍA 18
Ahora lo entiendo. Que Dios me ayude, lo entiendo. Epigenética. La memoria celular no es solo una metáfora. La variante de Chronos no solo repara el daño; es como reiniciar la configuración de fábrica. Está revirtiendo mi biología, y mi mente sigue el mismo camino temporal hacia atrás.
Hoy olvidé el nombre de mi asistente. Miré su rostro —un rostro que conozco desde hace una década— y vi a una extraña. Sin embargo, recuerdo perfectamente la ecuación cuadrática que aprendí en décimo grado. Me estoy volviendo más joven, más fuerte y más vacía.
ENTRADA DE DIARIO: DÍA 21
(La escritura es apresurada, frenética)
Debo documentarlo antes de que se vaya. El suero debe ser neutralizado. La regresión se acelera. Me miro al espejo y veo a un chico de diecinueve años. Estoy aterrorizado. Sé que soy un científico. Sé que yo construí esto. Pero las ecuaciones en la pizarra... parecen extrañas. Pertenecen a un hombre más inteligente. Un hombre mayor. Tengo que detenerlo. Si no lo hago, Aris Thorne, el genetista, muere, y solo quedará Aris, el niño.
ENTRADA FINAL
Me llamo Aris. Las luces de esta habitación son muy fuertes. Hay muchas botellas de vidrio. No sé dónde está mi mamá. Quiero irme a casa ya.
La ciencia detrás de la historia
La historia de Aris Thorne es ficticia, pero la enfermedad que lo mató es real. Descubre las enfermedades que inspiraron este relato.
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